2-
Se saca del cubo y se seca con una servilleta. Se presenta
colocando el cuello sobre la palma de una mano mientras se sujeta por
la base con la mano que tiene el paño.
Se quita el precinto de la cápsula. Para lo que conviene inclinar
ligeramente la botella. |
| 3-
Se afloja la anilla del alambre (morrión). Si observamos
que el tapón está a punto de saltar, conviene sacarlo también
en ese momento. Se puede quitar la cápsula y el morrión
juntos, con cuidado por si el corcho no estuviera en buen estado y pudiera
saltar. |
| 4-
Se extrae el tapón con suavidad, sin ruido, dejando que
el aire entre lentamente. Para ello se inclina la botella y se
sostiene con una mano mientras se coloca el dedo pulgar de la otra mano
sobre el corcho y el índice y el anular en su alrededor y se gira
la botella (no el corcho). El pulgar sirve para que el tapón no
salga disparado, el índice y el anular, para que el tapón
no gire a la vez que la botella. |
| 5-
Si el tapón no sale seguimos girando la botella,
siempre en el mismo sentido. También es bueno disponer de unas
tenacillas especiales para abrir este tipo de botellas. El corcho debe
salir sin dar taponazo. Conviene oler el corcho para comprobar su estado.
|
|
6-
Se limpia la boca de la botella con un paño o
con el espejo (parte inferior) del tapón.
|
|
7-
Se vierte un poco en una copa y se cata para ver si está
correcto. La copa se llena un máximo de 2/3. Puede hacerse en
dos tiempos para evitar que el vino rebose.
|
| 8-
Para servir el cava se coge la botella con una mano por la base
(el dedo pulgar se encaja en la oquedad o abolladura de la base). Para
evitar que el cava se caliente se coloca una servilleta entre la botella
y la mano. Algunos expertos rechazan el uso de la servilleta pues afirman
que se debe mostrar la totalidad de la botella y de la etiqueta que identifica
al espumoso. |