LA CÁPSULA
INICIO

La cápsula es el precinto que se coloca sobre la boca de la botella cubriendo el tapón. Evita que se manipule el tapón y lo protege de la acción de elementos nocivos. Permite alargar la vida del tapón. Los materiales comunes con que suele hacerse son el estaño, el aluminio y el plástico. El plomo, material utilizado tradicionalmente, fue prohibido en la Unión Europea en 1944 por sus propiedades tóxicas.
LA ETIQUETA

La etiqueta es el documento de identidad del vino. Es también su tarjeta de presentación, hasta el punto de que un buen diseño de la etiqueta puede llegar a vender tanto como su calidad. Aunque no existe un modelo normalizado, incluye o debería incluir los siguientes datos:
Marca o nombre del cava.
Tipo de vino. Brut natural, brut, seco, semiseco, dulce...

Zona en que se ha elaborado, acompañado de la expresión “Denominación de origen” cuando corresponda.

Año de cosecha o añada y fecha de embotellado

Nombre de la empresa embotelladora

Capacidad de la botella, grado alcohólico en porcentajes sobre el volumen (% Vol) y el número de registro del embotellador, responsable legal del contenido de la botella y el registro de sanidad.
EL CORCHO

Se atribuye al monje Dom Perignon, ecónomo en la abadía de Hautvillers, en Champagne, el comienzo del uso del corcho para tapar las botellas. Este benedictino, que se ocupaba de la gestión de la bodega de la abadía, vio que las botellas de vino que guardaba cerradas “refermentaban”. Estudiado el fenómeno, llegó al descubrimiento de tan grata bebida: el champagne.
Cuenta la leyenda que por su abadía pasaron unos viajeros españoles que llevaban pequeños cántaros, para transportar sus bebidas, tapados con planchas de corcho de manera similar a como aún hoy se tapan algunos tarros de miel. Se interesó por aquel producto tan elástico y comenzó a utilizarlo en el taponado de las botellas de vino en lugar de utilizar madera y esparto untados en aceite que él venía usando. Observó que no sólo el vino se conservaba mejor, sino que se redondeaba y aumentaba su calidad.
Una vez llenas las botellas con el mosto fermentado se procede a su cierre con un tapón de corcho, que en la actualidad se suele sustituir por el tapón corona metálico.
Una vez realizada la segunda fermentación se procede a colocar el corcho definitivo que debe ser de calidad y robusto.

El tapón de cava o de champaña está construido a base de virutas de corcho prensadas. Tiene nula elasticidad y bajo inocuidad. Recientemente se han empezado a elaborar tapones conglomerados con polvo de corcho (en lugar de virutas) que reproducen de forma más aceptable la elasticidad y las propiedades del corcho natural.

El corcho de los vinos espumosos es cilíndrico con dos o tres discos de corcho pegados en su base. Los discos pegados en la base actúan como una ventosa adaptándose a las paredes interiores del cuello de la botella.
Los discos adosados en la base del tapón tienen también la función de evitar que pueda existir un poro que atraviese longitudinalmente al corcho lo que supondría la pérdida del gas carbónico.
El conglomerado, por su dureza, facilita el descorche manual y evita que la alambre o morrión rompa la parte superior del tapón.

Si al abrir una botella el tapón tiene forma de seta cónica, demuestra que la botella lleva encorchada no más de seis meses y, por tanto, conserva su frescura y ligereza. Si el corcho tiene forma cilíndrica es signo de que ha perdido la flexibilidad. Además de cerrar la botella, los corchos nos informan del tipo de vino que vamos a consumir. En la parte superior, que sobresale de la botella, lleva un signo que identifica el tipo de vino que tiene en el interior:
Cava
Una estrella de cuatro puntas. Vino espumosos elaborado según el
método champagnoise.
Fermentación en botella

Un rectángulo de 7 mm. Por 2mm.


La segunda fermentación se ha hecho en botella pero ha tenido sólo dos meses de reposo y no se ha procedido al degüelle para la extracción de impurezas, sino que para ello se ha trasvasado
a otra botella.

Granvás

Una circunferencia de 7 mm. de diámetro.
Grosor de línea 0,5 mm.


En este caso, la segunda fermentación ha tenido lugar en grandes envases de cierre hermético, desde donde se trasvasa a las botellas para su comercialización, evitando las fases de rima, decantación y degüello.

Vino espumoso
Círculo de 7 mm. de diámetro, macizo.
Vino gasificado

Triángulo equilátero de 7 mm. de lado. Grosos de línea 0,5 mm.

Vino de baja calidad al que se le añade gas artificialmente.

LA COPA

Aunque coexisten diversos tipos de copas, las más adecuadas son la de tipo flauta y tipo tulipán. La Cofradía dels Vins de Cava tiene homologado el modelo con forma de flauta, estilizada, con el borde ligeramente abierto hacia fuera; de cristal blanco sin dibujos ni adornos.

El cuerpo de la copa tiene que ser alto, esbelto con distancia suficiente entre el fondo y el borde, para que fluyan los aromas del vino y el perlaje de las burbujas.

Un aspecto esencial es que la copa se debe lavar con agua pura, sin detergente, ya que éste es el gran enemigo del cava. La presencia de detergente, aun aclarando a fondo es nefasto y su efecto puede durar semanas.

El detergente impide la formación de las burbujas. Se ha comprobado incluso que cuando una persona bebe cava con los labios pintados desaparece espuma y pelaje. El lápiz de labios puede llevar silicona o cualquier otro producto antiespumante.

El fondo de la copa tiene que ser angular para favorecer el tiraje del gas carbónico que contiene; así se alegra el gusto y el ojo de la persona que lo vaya a degustar.

La copa clásica, tipo sombrero, es rechazada por la mayoría de los expertos porque según su punto de vista resulta incómoda para beber, desperdicia los aromas, hay que cogerla por el cuerpo y se enturbia el cristal.

EL CAVA EN LA COPA

Para poder disfrutar del espectáculo del cava en la copa es necesario que ésta sea alta y larga con la boca recta, tipo flauta o un poco abierta, del tipo tulipa. Cuando servimos un cava o un champán, el vino se nos manifiesta en la copa a través de estos tres elementos: el perlaje, la corona y la espumilla. El perlaje es el largo y constante rosario de burbujillas, que partiendo del centro de la copa (por esos conviene que sea larga), llega hasta el centro de la superficie. Un perlaje constante y de burbujas pequeñas y finas indica un cava de calidad. Una burbuja gruesa y rápida es signo de juventud.

La corona es el conjunto de burbujas que cuando llegan a la superficie del líquido se desplazan hasta las paredes de la copa y se quedan allí pegadas.

Pero para que este lenguaje se produzca es necesario, además de la calidad del espumoso y de su elaboración en cava, que la copa esté en perfectas condiciones (libre de detergente) y a la misma temperatura que el líquido.

Tradicionalmente, los cava se sirven en torno a los 6-8 grados, aunque en la actualidad muchas personas demandan que estén algo más fríos e incluso cerca de los cero grados.

La espumilla o espuma es el conjunto de burbujas que en vez de desplazarse hacia las paredes de la copa se acumulan en el centro y bailotean alegremente formando como una delicada puntilla, más o menos redonda: esta espuma o espumilla es la deseada por los cavistas y aficionados y su presencia es prueba definitiva de un cava de clase.